
Somos el tiempo. Lo que de él hay en este río.
Lo sagrado y lo perdido.
Somos una fracción mínima del universo
Esa que no sabe que es parte del todo.
Un muerto y una canoa, dos flores y el incienso.
Somos esa hora de la noche que rodea las estrellas.
Adoración y lamento juntos,
como juntas están belleza y pobreza.
Mensajeros y guardianes que se esconden
trás una mirada recia,
El silencio y el lamento se nos trepan y
No hacemos nada, apenas mirarlo, apenas sentirlo
como si no sucediera.