viernes, 25 de septiembre de 2009


Estamos desnudos,
caminamos descalzos
y así duele más la ciudad.
Nos esquivan las personas
Y las monedas,
Nos esquiva la dignidad.
Criamos un cuerpo flaco
de patria y pan
Un cuerpo negro de mugre y
familia que nos duele recordar.
Somos los sin memoria,
los de la calle
que las estadísticas intentan borrar.
Pero somos reales,
también somos tu sociedad.

La otra noche comi las sobras
Del restaurante donde fuiste a cenar.
si las cosas fueran distintas
podría haber sido
uno más de ese lugar,
dicen que Dios no juega a los dados
el futuro a veces es azar.

iglesia y soledad

alas prestadas, alas sembradas


Somos los soñadores,
que aprendimos
que la mejor lana teje alas y viajes.
Y que detenerse a ver el sol
No es parar,
sino viajar por otros cielos.

Y en ese andar dejamos sombras
que aún caminan
solas
por los senderos.
Fantasmas del tiempo.

Y en el enseñar de tierra
y tiempo
aprendimos que como el pan,
si compartido
es mejor tiempo.

Y ellos,
los que se quedan,
son sierra y quinua.
Sopa caliente recién servida
Pan de mandioca
labios de chicha.
Ojos negros que brillan
de frío, poncho y espina

Manos de coca
Verdes y amargas
De selva y vida
Manos dolidas que envuelven
a otras recién nacidas.

Y así andamos
nosotros y ellos
compartiendo
tierra que late
con sangre india.
Y en ese andar,
quedarse,
andar.
Somos hermanos
De pachamama
misma familia.

“Estoy convencido que hay solamente un camino para eliminar estos graves males: el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros hombres es en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.”
Albert Einstein