sábado, 1 de septiembre de 2007

la pregunta


La pregunta se repitió en los labios de Whitman, Borges,
Sheakespeare, kierkergaard, el Capitán Piluso y Tato Bores.
Ellos fueron una obra, un programa, un personaje, el nombre de una calle,
O de un número de calles.
No es difícil imaginarlos en sus intimidades de héroes cansados,
Quitarse los despojos de los personajes que inventaron
Deseando ser el hombre mediocre de José Ingenieros,
Un mal amante, un amigo ocasional,
Un cualquiera en cualquier parte,
Sin un plan.
Pero fueron la verdad profunda.
La sonrisa necesaria pegada a la ironía precisa.
El verso perfecto
y el último acto.
"Dos cosas van a salvar al mundo, el arte y el amor,
pero lo mejor que puedo hacer por el mundo es educar buenos hijos”.

le dijo Sacha a Hematites.

lunes, 27 de agosto de 2007

De la mortalidad de las personas


-doctor usted me podrá decir que esto es una alergia pero para mí es un aviso del cuerpo
-y se puede saber qué le está avisando
-que ya no soy más inmortal
-y cómo es eso
-es que antes hacía de todo, comía de todo y no me dolía nada, mi estómago no renegaba y mi espalda tampoco. Ahora, sobre todo desde hace dos meses, me descompongo a cada rato, me duele la espalda o la cabeza y encima me broto toda!!, Son los 30, doctor! Ya no soy más inmortal!
El doctor puso cara de alarmado quizás porque pensó en su propia edad. Aparentaba unos sesenta pero tapaba las canas con tintura que se oscurecía en los bigotes.
-pero cuando cumplió los 30?!
-los cumplo en tres meses!
-a no queridaaaaaa!!, usted todavía es inmortal!-

Hematites se rió y se fue cantando la canción de Camilo Sexto que sonaba en la radio, aprendida de niña cuando su hermana mayor la escucha mientras limpiaba la casa.

domingo, 26 de agosto de 2007

las rosas y el malbec



Antes que nada están las rosas
Para un amor
una muerte
un nacimiento
o un perdón.
Antes que nada están las rosas
para un jardín o
un florero
o simplemente adornar un sombrero.
Antes que nada están las rosas
para los que no saben inventar
o los que ya han inventado demasiado
Antes que nada están las rosas,
entre las hojas de un viejo libro,
en cajas con sal o polenta,
pensando que si se disecan
se mantiene mejor el recuerdo.
Antes que nada están las rosas,
para cumpleaños,
despedidas,
o encuentros.
En las manos estropeadas de la anciana como algo ajeno.
En los hospitales,
teatros,
y oficinas.
Antes que nada están las rosas
protegiendo al Malbec.