viernes, 8 de mayo de 2009

Tuvo sed y dio el último trago recordando sus piernas. Entre. Y el recuerdo lo quemó más que el vodka.
Salió a la calle y caminó varias horas hasta que sintió vértigo. Todos tenemos algún miedo, se dijo y regresó al cuerpo en su casa. Pensó que morir era olvidarlo.
Quizás ella lo había olvidado.
Se vio mirando la ventana como un gato a las sombras y sufrió por su cuerpo frío. Solo. Perdido. Estático más que inerte, más que frío. Más que duro.
Durar casi nada que antes del año ya se había ido.
Todos nos vamos a alguna parte y quedarnos también es irnos (de ese resto que no elegimos).
Quizás la felicidad sea no volver siempre o no partir nuca. Ya estaba confundido. Miró la ventana y salió a la noche como otro gato hambriento de sombras.
Maulló una canción casi quejido y escuchó otras similares. Entonces se creyó parte de algo, de alguien, de ellos. Fue feliz y regresó a su casa porque supo que ella estaba. muerta.
En la otra parte de la ciudad ella creyó lo mismo. Porque la muerte, noble pérdida, es digna. No así el rechazo y el olvido.
-Voy a parir!
-Partir?
-También
-Ya es tarde
-Pero viene
-Quien?
-La noche y el niño.

jueves, 7 de mayo de 2009


En el antiguo lugar donde estaba su corazón puso los huesos que le sobraron de su mano. Para no tirarlos. Se había convertido en un nostálgico o quizás ya había perdido demasiado.
[Pocos aceptamos que somos eso que nos falta]
No latían, sus huesos no latían. Al principio se preocupó, pero luego pensó que ese órgano firme podía sostenerlo en más situaciones que su blando corazón. Se confortó con la certeza de que los huesos se regeneran. Entonces se sintió menos débil o más resistente a sabiendas que su cuerpo vivía impulsado por una formación extracelular calcificada. Decidió probarlo con una mujer. El azar más que el destino lo condujo a ella. Y ella también se dejó conducir o simplemente eligió.
Funcionó, su nuevo corazón respondió digno de un auténtico órgano vital, aunque no pudo, no logró latir. Y estuvo para ella tan profundo como cualquier hombre de corazón-válvula. Ella lo sintió, lo quiso para sí pero igual lo dejó, porque la vida es así, un hilado de ausencias.
Él pasó la primera noche como se pasan las esperas. buscando eso que no llega. Sobrevivió, su cuerpo se adaptaba histrionicamente a sus vivencias. La segunda noche la matriz orgánica y la tercera el colágeno hicieron más que un latido: le dieron paz.
Al cuarto día amaneció más fuerte que cualquier humano y se ofreció a la vida firme como un árbol. Se creyó feliz.
En ese instante la mano le dolió como nunca.

miércoles, 6 de mayo de 2009

El ascensor es el único transporte público que no se cobra


Escritor, escritor
Cambiaras de personajes
Atravesaras mil montes
Y laberintos escritor
Cuando el alma duela más que una pluma sobre tu mano escritor


Yo estaré entre el mar y la noche
de la otra orilla
y no me alcanza escritor
tu nombre se astilla
de sal y espera
de mar y vida

no se nadar escritor
aquí me quedo
a esperar la noche
de sal y ausencia
ausencia y vida

ya no hay más anclas
para levar las sombras
zarpar al monte y buscar un puerto
que tenga tu nombre
escritor

te devora el monte
a mi la noche
y a los dos la vida.