Mostrando las entradas con la etiqueta bolivia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta bolivia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de julio de 2009

viernes, 10 de julio de 2009

ver para mirar



vi un banco vacío y fui a sentarme



no estaba tan vacío. Hay más en lo que vemos y muchas veces no le prestamos atención.

coca

Verla, olerla y averiguar el color
de esa coca en los ojos de su gente.

El Chapare - Villa 14 de septiembre cuna del máximo líder cocalero






domingo, 5 de julio de 2009

ser en otro, seguir siendo

Un hombre en una plaza se mueve raro, gira, se traba. Usa guantes, remera y medias blancas. También sombrero, chaqueta, pantalón y zapatos negros.

Desde que falleció todos son Michael Jackson.

martes, 30 de junio de 2009

ojos de sol y de hombre



Duele el mundo donde dos ciegos maduros se aman sin saber que la habitación no tiene floreros, cuadros o cortinas. Se aman los ciegos y un vagabundo mira medio encorvado, creyendo que la ventana es una gran pantalla de televisión puesta en el canal porno. Porque eso es la noche: una pantalla donde unos hacen, otros pasan, varios ladran y muchos miran, mientras se enroscan en sus propias penas, convencidos que la mañana siguiente será mucho peor. Ellos saben que el sol es el verdadero villano, porque no se guarda ni una herida, cicatriz, peca o mancha, pelada o cojera, tampoco la gordura o la flacidez, la mugre o la pobreza. Es un maldito y radiante morboso que muestra la fealdad del mundo a cambio de un poco de belleza recién estrenada. Entonces, cuando comenzás a odiar al sol por su egoísmo exacerbado, vez en una plaza de Cochabamba a un niño de mangas remangadas jugando con un chorro de agua como si éste fuera el mejor juguete del mundo. Mirás hasta comprender que allí no hay soberbia, que para él las cicatrices no son tan feas.

Sonreís y medio contento te sentás en un banco y hasta le comprás un jugo de naranjas a la vieja chola, mujer sin dientes y de ropas sucias, de manos oscuras que exprimen tanto naranjas como arrugas; le comprás a la chola, digo, que cuando entrega el vaso te mira con ojos dulces de madre prematura y más veces abuela. Y esos ojos, entonces, te regalan tu primer chorro de agua en mucho tiempo. De puro contento le pagas con propina y ella sigue su camino segura que salió ganando.

Vos, más tranquilo, comenzás a caminar hacia tu casa porque descubriste en la sencillez de ese día que ni el sol ni la noche muestran o esconden nada. Son tus, tus ojos los que miran.

Escrito por Patricia Agudo y revisado por Rafael de A.

lunes, 29 de junio de 2009

postal Cochabambina


Una mujer joven y bella camina por la plaza Colón llevando de su brazo a tres mujeres jóvenes, bellas y ciegas. Las cuatro se sientan en un banco. La que quedó a la izquierda baja su mano y acaricia varias veces el pasto húmedo.
En ese instante ella ve más que todas las personas de la plaza.

domingo, 28 de junio de 2009

Cuando tuvo hijos descubrió que existían los terremotos y las inundaciones. También los colegios privados.

sábado, 27 de junio de 2009

patria

Cuando los recuerdos son una canción,
la patria es un pianista tocando un tango.
Me pregunto si cada vez que Dios se detiene a ver a las personas que viven humildes en la pobreza,se siente frustrado. Y no sería de extrañar que se replantee su profesión.
De ciertos prefectos no estoy tan segura.
Como dijo Moon será que "para mucha gente los pobres son necesarios".

El dato: los prefectos son jefes departamentales en Bolivia y los departamentos son similares a las provincias.

miércoles, 24 de junio de 2009

fracción



En la facultad me enseñaron que la realidad es un recorte.

abandonados






Con una o dos promesas los trajeron de su comunidad. Les dijeron que habría trabajo para todos y buena paga. Sólo cumplieron lo primero y por no saldarles los echaron de la hacienda.
Un vecino les dejó vivir en su terreno, allí armaron su casa: de madera, palos y plástico.
Son cuarenta guaraníes, la mayoría niños, que alguien trajo y dejó abandonados. La medida de su inocencia es su culpa y también la esperanza.

los datos: Luisa Reyes tiene 37 años y diez hijos, algunos la acompañan en la foto. Ella es hermana de Isidoro Reyes de 27 años -segunda foto-, que no sabe leer porque el patrón de su padre no lo dejó ir a la escuela. "Era bien malo", recuerda.
Otro hermano y su mamá también aceptaron la propuesta de Don Luna y se mudaron a su hacienda. Los niños, las necesidades y la memoria no aguantaron el maltrato y la falta de pago.
Ahora el tal Don tiene a otro guaraní empatronado; el hijo de ese peón va descalzo a la escuela.

empatronados





No son solo un caso o un número que engrosa un porcentaje, son familias bolivianas empatronadas, un pedazo de patria mal tratada y otra dirección olvidada: porque a veces es mejor ignorar que asumir y cambiar. El resto es filosofía.
Para ellos frío y hambre, ropa vieja o remendada.
Para ellos campo y trabajo mal pago. Pan que no sacia.
Sus pies curtidos o descalzos siempre entran por la puerta de servicio y bajo esa palabra los siguen colonizando.

Los Datos: Jorge Camacho tiene 27 años y su esposa María Cristina Villaroel 18. En su casa de madera levantada en Cañón Oculto hay tres niñas: Jovana de 3 años, Carmen Rosa de 8 meses -hijas del matrimonio- y Rasana de 9 -hermana de María-.
Toda la familia está empatronada, es decir que viven en la hacienda del jefe de Jorge sujetos a sus decisiones.
A Jorge le gustaría tener su terreno, trabajarlo y así garantizarle un futuro a sus hijas, pero no tiene dinero para comprarse uno y aunque trabaja de lunes a sábado, con lo que gana no le alcanza para ahorrar.
Para las familias empatronadas o bajo servidumbre la recuperación de tierras es una solución a su realidad y un problema para los hacendados que no quieren cederla. Muchos de ellos -o sus padres- las obtuvieron a manera de intercambio por favores al gobierno de turno.
Hoy dos cosas están claras: la lucha ya empezó y el pueblo guaraní no está solo.

pobreza II

Cuando un pobre mira a otro pobre no ve a “un pobre”. De la clase media(baja) en adelante nos pusieron algo en los ojos.

pobreza I

Quisiera desayunarme mi garganta, así no se me atoran las comidas o las penas. Y quizás sin garganta ya no me de hambre o tristeza.

domingo, 21 de junio de 2009

El dolor es tiempo

DicCioNario de cHuLo

sombra de viento: acción y efecto de rebalsar las nubes.

sábado, 20 de junio de 2009

los zafreros





Los niños de la zafra son caminos que empiezan y terminan en las cañas. Punta de lanza, temblores de acero. De tanto en tanto juegan a ir a la escuela, a lavar la ropa y ocuparse de las labores de la casa. No les duele el frío, la lluvia, las espinas o el fuego.
Las mujeres de la zafra andan con la panza florecida de wawas o años, mal comidas, mal dormidas, sonríen con su boca desdentada. Les pesa su aguayo de sueños resignados. Siguen por sus hijos y porque creen que para ellas no hay otro trabajo.
Los hombres de la zafra tienen las manos duras de callos y heridas encimadas. Mascan coca con bicarbonato y llegan llenos de mugre y cansancio en busca del puchero. La noche fría de techo de chapa se les mete hasta los huesos y después de cada zafra se vuelven doblemente viejos.

Los Datos: En Campo Grande, en el campamento de Don Felipe Gutiérrez, viven diez familias zafreras. Este cañero atiende mejor a sus caballos que a la gente. Esas personas duermen en cuartuchos de dos por dos, hacinados. Arman su cama sobre piso de cemento y amontonan los pocos bienes en un rincón, para que no molesten. El techo de chapa es frío en la noche y caluroso en el día.
Las diez familias se reabastecen de agua de una sola canilla. Como el baño no está terminado van al medio del cañal a hacer sus necesidades.
Rara vez los niños van a la escuela, las tareas de la casa o la caña no les deja tiempo. Rosana, una pequeña de 8 años se rebanó parte del dedo índice pelando caña (usan machetes pare eso), ella es la "cuarta" -que no existe para la ley o el patrón, ambos tienen los ojos vendados- de su abuela. Edwin, un niño de 12 años ya es cortador, este trabajo es doblemente exigente y peligroso, por ejemplo otro joven de 24 se rebanó parte del hombro cortando caña.
Luego de 12 horas de trabajo cortando y pelando, llegan sucios y cansados, muchas noches le quitan horas al descanso porque tienen que cargar las cañas en el camión, las brazadas son muy pesadas, terminan molidos, pero igual se levantan a la madrugada para seguir con el trabajo. No les dan pausas o fines de semana siquiera para que visiten a sus familiares o hijos que quedaron con sus abuelas.
No tienen contrato laboral, trabajan de palabra (recién el año pasado se firmó el primero). Tampoco cuentan con cobertura médica. El gobierno tiene inspectores pero a veces no son suficientes o no tienen movilidad para llegar a los campamentos y hacer valer la ley.
En la zona de Bermejo trabajan 5000 personas por zafra, casi la mitad de ellos son niños y adolescentes. Los padres no les exigen que vayan a la escuela por eso es muy probable que se conviertan en empleados cautivos.
La temporada de zafra dura unos 4 meses, en algunos casos llevan a la gente de campamento en campamento, pero las condiciones no mejoran.
Los diagnósticos del 2002, 2004 y 2007 de la ONG Oasí demuestran que el escenario y las necesidades no cambian porque las acciones para revertirlas no son suficientes o efectivas, solo varían los números familias y niños explotados.
Desde los diferentes sectores comprometidos (gobiernos y Ongs) exigen mejor vivienda, contrato, seguro médico, escolaridad para los chicos y servicios básicos para vivir dignamente (agua, electricidad, etc), pero por ahora es un anhelo no concretado. Mientras tanto Edwin levanta el machete y la sonrisa y se convierte en un número más que engrosa los casos de explotación infantil de Bolivia.