sábado, 1 de septiembre de 2007

la pregunta


La pregunta se repitió en los labios de Whitman, Borges,
Sheakespeare, kierkergaard, el Capitán Piluso y Tato Bores.
Ellos fueron una obra, un programa, un personaje, el nombre de una calle,
O de un número de calles.
No es difícil imaginarlos en sus intimidades de héroes cansados,
Quitarse los despojos de los personajes que inventaron
Deseando ser el hombre mediocre de José Ingenieros,
Un mal amante, un amigo ocasional,
Un cualquiera en cualquier parte,
Sin un plan.
Pero fueron la verdad profunda.
La sonrisa necesaria pegada a la ironía precisa.
El verso perfecto
y el último acto.

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