viernes, 10 de julio de 2009

ver para mirar



vi un banco vacío y fui a sentarme



no estaba tan vacío. Hay más en lo que vemos y muchas veces no le prestamos atención.

¿y si lo pensamos al revés?

fracciones

A veces somos esto que hacemos, aquello que dijimos y también lo que no hicimos.

coca

Verla, olerla y averiguar el color
de esa coca en los ojos de su gente.

El Chapare - Villa 14 de septiembre cuna del máximo líder cocalero






domingo, 5 de julio de 2009

ser en otro, seguir siendo

Un hombre en una plaza se mueve raro, gira, se traba. Usa guantes, remera y medias blancas. También sombrero, chaqueta, pantalón y zapatos negros.

Desde que falleció todos son Michael Jackson.

martes, 30 de junio de 2009

ojos de sol y de hombre



Duele el mundo donde dos ciegos maduros se aman sin saber que la habitación no tiene floreros, cuadros o cortinas. Se aman los ciegos y un vagabundo mira medio encorvado, creyendo que la ventana es una gran pantalla de televisión puesta en el canal porno. Porque eso es la noche: una pantalla donde unos hacen, otros pasan, varios ladran y muchos miran, mientras se enroscan en sus propias penas, convencidos que la mañana siguiente será mucho peor. Ellos saben que el sol es el verdadero villano, porque no se guarda ni una herida, cicatriz, peca o mancha, pelada o cojera, tampoco la gordura o la flacidez, la mugre o la pobreza. Es un maldito y radiante morboso que muestra la fealdad del mundo a cambio de un poco de belleza recién estrenada. Entonces, cuando comenzás a odiar al sol por su egoísmo exacerbado, vez en una plaza de Cochabamba a un niño de mangas remangadas jugando con un chorro de agua como si éste fuera el mejor juguete del mundo. Mirás hasta comprender que allí no hay soberbia, que para él las cicatrices no son tan feas.

Sonreís y medio contento te sentás en un banco y hasta le comprás un jugo de naranjas a la vieja chola, mujer sin dientes y de ropas sucias, de manos oscuras que exprimen tanto naranjas como arrugas; le comprás a la chola, digo, que cuando entrega el vaso te mira con ojos dulces de madre prematura y más veces abuela. Y esos ojos, entonces, te regalan tu primer chorro de agua en mucho tiempo. De puro contento le pagas con propina y ella sigue su camino segura que salió ganando.

Vos, más tranquilo, comenzás a caminar hacia tu casa porque descubriste en la sencillez de ese día que ni el sol ni la noche muestran o esconden nada. Son tus, tus ojos los que miran.

Escrito por Patricia Agudo y revisado por Rafael de A.

lunes, 29 de junio de 2009

postal Cochabambina


Una mujer joven y bella camina por la plaza Colón llevando de su brazo a tres mujeres jóvenes, bellas y ciegas. Las cuatro se sientan en un banco. La que quedó a la izquierda baja su mano y acaricia varias veces el pasto húmedo.
En ese instante ella ve más que todas las personas de la plaza.

domingo, 28 de junio de 2009

Cuando tuvo hijos descubrió que existían los terremotos y las inundaciones. También los colegios privados.

sábado, 27 de junio de 2009

patria

Cuando los recuerdos son una canción,
la patria es un pianista tocando un tango.
Me pregunto si cada vez que Dios se detiene a ver a las personas que viven humildes en la pobreza,se siente frustrado. Y no sería de extrañar que se replantee su profesión.
De ciertos prefectos no estoy tan segura.
Como dijo Moon será que "para mucha gente los pobres son necesarios".

El dato: los prefectos son jefes departamentales en Bolivia y los departamentos son similares a las provincias.

miércoles, 24 de junio de 2009

fracción



En la facultad me enseñaron que la realidad es un recorte.

abandonados






Con una o dos promesas los trajeron de su comunidad. Les dijeron que habría trabajo para todos y buena paga. Sólo cumplieron lo primero y por no saldarles los echaron de la hacienda.
Un vecino les dejó vivir en su terreno, allí armaron su casa: de madera, palos y plástico.
Son cuarenta guaraníes, la mayoría niños, que alguien trajo y dejó abandonados. La medida de su inocencia es su culpa y también la esperanza.

los datos: Luisa Reyes tiene 37 años y diez hijos, algunos la acompañan en la foto. Ella es hermana de Isidoro Reyes de 27 años -segunda foto-, que no sabe leer porque el patrón de su padre no lo dejó ir a la escuela. "Era bien malo", recuerda.
Otro hermano y su mamá también aceptaron la propuesta de Don Luna y se mudaron a su hacienda. Los niños, las necesidades y la memoria no aguantaron el maltrato y la falta de pago.
Ahora el tal Don tiene a otro guaraní empatronado; el hijo de ese peón va descalzo a la escuela.