Me gusta levantar la mano mientras camino y mirarla como algo ajeno, algo que pertenece más al mundo que a mi cuerpo.
Por las noches, me gusta mirar el cielo y ver que está estrellado.
Sentir el sabor de las comidas luego de un ayuno.
La sonrisa de las personas que me descubren cuando las miro.
Me gustan los mates de mi madre.
Las historias raras que le sucedieron a alguien en alguna parte.
La poesía que no rima. Y que las personas digan una reflexión importante sin siquiera notarlo.
Me gusta amanecer temprano los sábados y darme cuenta que son sábados.
Me gusta el sol y las hojas crujientes, por eso me gusta abril.
Me gustan las películas que se parecen a la vida aunque me hagan llorar.
Un buen libro, un buen vino, una buena charla no tienen reemplazo.
Me gustan los domingos acompañados.
Cada día amanezco un poco más vieja,
Eso no me gusta, quiero seguir viendo corderos en cajas igual que El
Principito.
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