jueves, 27 de diciembre de 2007

Dorita

Dorita tiene muchos hijos y más años.
Varias historias de entre casa que se le escapan entre mate y mate, de mano en mano.
Dorita acostumbra venir a casa acompañada de mamá. Son como Sanyo y Quijote.
el otro día se perdió en la capital. Cuatro horas. Pero no se desesperó. ya está grande para eso, sabe que tarde o temprano las cosas llegan, incluso el regreso.
Dorita tiene el pelo corto color caramelo y ojos de almendra. BIen podría ser una fruta.
Le tiembla la voz y las manos, también las uñas pintadas de bordó, los anillos de oro que su esposo -difunto ya- le regaló. Le tiemblan. Y entre tembleque y temblor me cuenta las historias de sus enamorados. Hay Dorita! bien querida fuiste, bien querida. Ahora abuela, amiga y compañera llegás a casa del brazo de mamá.

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