no se pueden dar nuevos nombres a las cosas aprendidas, ya son. Serán. Morirán en nosotros como mesa, vaso, cama, letrero, auto, papel, pincel. La arbitrariedad les dio sonido y letras. el hombre las escucha como si fueran reales. No son el objeto, solo un espacio que los proclama y los recuerda.
Ella me llama Hematites, no soy el ser, solo el espacio que la proclama.
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