miércoles, 27 de febrero de 2008

el viejo


Lo vi en la calle, caminando torcido, encorvado hacia adelante, como haciendo una reverencia constante. De tanto en tanto levantaba la mirada para ver cuanto faltaba hasta la esquina o mirar quien venía de frente.
Lento, el viejo, tanto que daban ganas de ayudarlo.
Fue un sabio o un atleta, quizás médico o capataz.
Hijo, padre o hermano, las tres cosas con apuro o con humanidad.
Ahora se frena porque su cuerpo no puede más.
Cristiano, protestante o ateo. A lo mejor un nuevo converso.
Con la piel manchada y el pelo blanco
el viejo sigue avanzando.
Fue pintor, cantante o concertista,
quizás profesor, barrendero o dentista.
Fue escritor, abogado, político o puestero,
auditor, negociante, corredor o cartero.
Fue gobernador, de su tierra o su casa.
Entre todo lo que fue de seguro tuvo tiempo para la cama y el amor.
Y ahora avanza doblado como haciéndole reverencia al tiempo.

No hay comentarios.: