jueves, 27 de marzo de 2008

A Lorca


La oscuridad de las prisiones
Un hierro retorcido y olvidado que fue espada
Las cruces de los cementerios
Varias puertas desvencijadas
Un camino cubierto por la gramilla
Una resma amarillenta junto a un tintero reseco
La voz de un poeta nombrando a otro
El color azul de los hospitales que Pablo pinto en verso para Federico.
Un cordero acechado por varios cerdos salvajes
Y el dolor de una tierra que se bebió su sangre en Granada.
Ese día una Espeña se hizo más pobre con su muerte.

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