miércoles, 2 de abril de 2008

continium

“dicen que en el principio de los tiempos los hombres luchaban por mantener viva la mágica llama de un fuego, a pesar del tiempo y las contingencias.

La llama no obstante se apagó por su propia naturaleza. Pero pronto hubo otra, y así, en la sucesión de fuegos, el hombre aprendió que el mejor esfuerzo no es por eternizar lo perecedero sino por aprender de ello para hacerlo mas intenso la próxima vez”.