sábado, 29 de agosto de 2009

El tiempo


Tiempo y destino no son lo mismo pero se juntan en un punto: el hombre. Sin embargo él cree que es al revés.
Lo curioso es que ambos conceptos solo son ilusiones metafóricas.
El tiempo es una invención del hombre para cuantificar algo que transcurre antes y después de que pudiese nombrarlo. El destino dura sola una vida y cuanto menos trascendente las obras, menos importante para el resto de sus pares.
Y porque el hombre es consciente que no sobrevive a su propia invención persigue miles de fórmulas para verse más joven, como si eso le diera más y mejor calidad de vida. Pareciera no comprender que el tiempo que invierte en esa preocupación y ocupación es su verdadera pérdida.
Todo porque se construyó la idea social que dejar su juventud es perder algo importante en ves de ganarlo.
Así de irónico es el hombre, un esclavo de sus invenciones. Piensa que éstas le sirven, pero sucede lo contrario, él es su sirviente y como tal es puntual al encuentro con la muerte, nunca antes, nunca después.

Y el tiempo,
el tiempo se caga de risa en su baile eterno.

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