Hematites tiene 81 años y muchas canas en su pelo corto.
También la espalda doblada por mala postura
y los ojos caidos hacia la sombra.
En su casa hay muchas fotos de lugares a los que ya no va a volver y personas a las que les confunde las anécdotas. Solía tener excelente memoria.
Hoy amaneció de mal humor y todo porque no soñó con lo que quería (debiera existir una posión para volver a la infancia), aunque acostumbra a la sonrisa. Aún conserva sus dientes, al menos los del frente. Le gustan los caramelos y los helados, sobre todo cuando mira películas. Usa lentes desde los 20 años, siempre dijo que iba a operarse la vista pero nunca lo hizo. No le gustan los trámites y hacerlo era uno.
Ultimamente no la visitan, igual... se siente sola desde antes. Su perro la despierta de un salto a la cama todas las mañanas. Su perro le tiene paciencia y se aguanta el hambre y las ganas de todo para cuando ella puede o se da cuenta. Fue un regalo de su nieto.
Hematites extraña a sus nietos y también a sus sobrinos. Ellos no tienen mucho tiempo. La vida de los otros corre a otro ritmo.
Se cambió el pijamas y salió con Isidoro,el buen perro respeta sus pasos y no se adelanta. Los dos necesitan un poco de aire nuevo en sus pulmones.
y ahí van, despacio, constante, perro y vieja hacia el parque.