sábado, 5 de mayo de 2007

Reflexiones


En los labios perseguidos, en las manos apretadas, en las últimas palabras "eli iema sabactani" que pronunció el Cristo: la belleza pura, bruta, intacta de todos los hombres.
en la lágrima que camino a los labios se seca, en las ramas que nunca serán tronco ni hoja, en el silencio espeso que antecede a la respuesta, en la mirada negada esta la tristeza... virgen que llora y canta por todas las tristezas padecidas.
En el más común de los hombres, en la más gris de las noches, en un cielo sin estrellas y una tierra sin semillas, todas las ausencias repetidas y repartidas…
Porque a veces somos el cristo clamando a su Dios,
Y más veces ese hombre y su dolor
la tristeza negada y la mirada de quien espera una respuesta,
A veces el silencio y la ausencia,
repetida, repartida entre la cama y la mesa.

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