
Hematites pegó la oreja a la puerta y
escuchó clarito que Sabines decía:
-te quiero porque tienes las partes de la mujer
en el lugar preciso
y estás completa. No te falta ni un pétalo,
ni un olor, ni una sombra.
Muy mal Hematites!, no se debe escuchar trás las puerta,
aunque a veces se trate de cosas bellas.
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