martes, 21 de julio de 2009

VRAE

Un hombre sin manos mira la tierra sin poder cosecharla, se odia mientras sus hijos le atan machete y pala devolviendole esas partes amputadas.
Empeñado en el olvido, todos los días un viejo de Uchuroccay recuerda el pasado; hay demasiadas tumbas cerca de su casa.
En un cuarto de Huanta un ex seminarista guarda una libreta con fechas y víctimas masacradas. Se acostumbro a seguir el rastro de la sangre humana en la boca de perros hambrientos. Ahora le pesa esa vieja alianza.
Muy cerca del Vizcatán, la selva se traga hombres y escupe muertos, droga, balas de metralletas y cuerpos de "mochileros" sin documento.
Perú duele en el VRAE, donde la memoria está fresca de recuerdos sangrientos. Es un pueblo abandonado por su gobierno, para él no funcionan los planes estratégicos. Son la parte decimal de un número periódico que nunca se cierra.
Igual que su herida.

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