

Me prometiste cuidarme de vieja, el tiempo ha llegado,
me duelen los huesos, se arrugaron mis manos.
Me prometiste preparar la tierra, coserme los trapos, alimentar las gallinas y pasar el arado. Que nada me falte en mis últimos años.
Ya estoy vieja m`ijito y no diferencio dolores del alma de los del cuerpo, son la misma cosa que vence mis huesos.
Tendrías que saber que algunas mañanas no me levanto.
Van veinticuatro años de tu asesinato, de recordarte y lamentarlo. Jorgito de mi alma, me pesa saber que esa noche por mi preguntaron.
Me prometiste y no te olvido, aunque debieras ser tú quien me esté recordando.
eL dAtO: la noche del 1 de agosto de 1984 el nieto de Concepción Chávez, Jorge de la Cruz de 17 años, fue asesinado afuera de la iglesia evangélica de Callqui, en Huanta. El grupo armado que irrumpió en el culto preguntó por ella pero ese día no había ido, entonce seleccionaron seis hombres al azar, entre ellos su nieto y tambien Paulino Cayo Ccoriñaupa de 49, Melquíades Quispe Rojas de 21, José Yañez Huincho de 18, Wenceslao Florencio Huamanyalli Oré de 17 y Constantino Yañez Huincho de 24 años; todos buenos esposos, padres, hijos, hermanos y evangélicos. Los pararon al costado del río -atrás de la iglesia- y los asesinaron a sangre fría, con balazos en el pecho y en la espalda. Después detonaron una granada.
Por aquellos años las acciones antisubersivas contra la guerrilla se cobraban la vida de gente inocente en Perú, principalmente en el departamento de Ayacucho. Éste fue uno de esos casos.
Hoy sus familiares sufren la falta de justicia y la memoria.




















