
Caen personas sin cara como si fueran hojas de árbol pero no es otoño para andar podando.¿Quién levanto su mano de hacha para hacer tanto daño? Las hojas ya estaban secas eran hombres resignados. Hombres llenos de muerte, como antes de savia y caldo. Supo que partiría cuando escuchó crujir sus pasos. A ella no le gusta la muerte ni los árboles deshojados.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario