Se vino la muerte como se vienen los tragos, acompañando la música. Y sentada al borde de la fuente contó la historia de aquel joven que murió en un accidente. Lloró la guitarra y la desconocida por otras muertes aparecidas; tierra y tiempo cambian pero la ausencia es la misma: un dolor que da pausas pero no se detiene.
Se fueron los tragos, se calló la música y la muerte sentada al borde de la fuente les regaló una sonrisa.
Esa noche nadie huyó a Casablanca.
De allí volvían.
El Dato: cuenta la historia que un peón vio a la muerte sentada al borde de la fuente y seguro que lo venía a buscar huyó a un lugar llamado Casablanca; pensó que allí no lo encontraría. Pero su destino estaba marcado. Murió a la hora precisa.
3 comentarios:
Me gustan tus remates pero no que llores.
Al principio me perdía en los principios, pero me está gustando mucho leerte, estas escribiendo hermoso, segui asi.
Me gustaria salir alguna vez cuando vuelvas
me quiero ir con vos. todo parece tan magico
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