jueves, 21 de mayo de 2009

lunes, 18 de mayo de 2009

Los perros, como la muerte,
roen y entierran huesos.
Sólo a uno hemos domesticado.

sábado, 16 de mayo de 2009

La espera había borrado parte de su cara y sus años,
nunca más logrará recordarlo.
Él se había atado a su árbol de sombras.
Ella a su espacio dolido.
Ambos comprendieron que la ausencia y el olvido no tienen adjetivo.

viernes, 8 de mayo de 2009

Tuvo sed y dio el último trago recordando sus piernas. Entre. Y el recuerdo lo quemó más que el vodka.
Salió a la calle y caminó varias horas hasta que sintió vértigo. Todos tenemos algún miedo, se dijo y regresó al cuerpo en su casa. Pensó que morir era olvidarlo.
Quizás ella lo había olvidado.
Se vio mirando la ventana como un gato a las sombras y sufrió por su cuerpo frío. Solo. Perdido. Estático más que inerte, más que frío. Más que duro.
Durar casi nada que antes del año ya se había ido.
Todos nos vamos a alguna parte y quedarnos también es irnos (de ese resto que no elegimos).
Quizás la felicidad sea no volver siempre o no partir nuca. Ya estaba confundido. Miró la ventana y salió a la noche como otro gato hambriento de sombras.
Maulló una canción casi quejido y escuchó otras similares. Entonces se creyó parte de algo, de alguien, de ellos. Fue feliz y regresó a su casa porque supo que ella estaba. muerta.
En la otra parte de la ciudad ella creyó lo mismo. Porque la muerte, noble pérdida, es digna. No así el rechazo y el olvido.
-Voy a parir!
-Partir?
-También
-Ya es tarde
-Pero viene
-Quien?
-La noche y el niño.

jueves, 7 de mayo de 2009


En el antiguo lugar donde estaba su corazón puso los huesos que le sobraron de su mano. Para no tirarlos. Se había convertido en un nostálgico o quizás ya había perdido demasiado.
[Pocos aceptamos que somos eso que nos falta]
No latían, sus huesos no latían. Al principio se preocupó, pero luego pensó que ese órgano firme podía sostenerlo en más situaciones que su blando corazón. Se confortó con la certeza de que los huesos se regeneran. Entonces se sintió menos débil o más resistente a sabiendas que su cuerpo vivía impulsado por una formación extracelular calcificada. Decidió probarlo con una mujer. El azar más que el destino lo condujo a ella. Y ella también se dejó conducir o simplemente eligió.
Funcionó, su nuevo corazón respondió digno de un auténtico órgano vital, aunque no pudo, no logró latir. Y estuvo para ella tan profundo como cualquier hombre de corazón-válvula. Ella lo sintió, lo quiso para sí pero igual lo dejó, porque la vida es así, un hilado de ausencias.
Él pasó la primera noche como se pasan las esperas. buscando eso que no llega. Sobrevivió, su cuerpo se adaptaba histrionicamente a sus vivencias. La segunda noche la matriz orgánica y la tercera el colágeno hicieron más que un latido: le dieron paz.
Al cuarto día amaneció más fuerte que cualquier humano y se ofreció a la vida firme como un árbol. Se creyó feliz.
En ese instante la mano le dolió como nunca.

miércoles, 6 de mayo de 2009

El ascensor es el único transporte público que no se cobra


Escritor, escritor
Cambiaras de personajes
Atravesaras mil montes
Y laberintos escritor
Cuando el alma duela más que una pluma sobre tu mano escritor


Yo estaré entre el mar y la noche
de la otra orilla
y no me alcanza escritor
tu nombre se astilla
de sal y espera
de mar y vida

no se nadar escritor
aquí me quedo
a esperar la noche
de sal y ausencia
ausencia y vida

ya no hay más anclas
para levar las sombras
zarpar al monte y buscar un puerto
que tenga tu nombre
escritor

te devora el monte
a mi la noche
y a los dos la vida.

domingo, 26 de abril de 2009

-No hay quien pinte de luz la noche
-Si soy un color soy naranja
-Está oscuro para sacar el alma
-Que espere a la mañana
-Vive a oscuras
-entonces a qué le tiene miedo?
-A abrir los ojos y no ver nada
-peor es abrirlos y morir de susto y de gente, de bronca y olvido.
-si hay bronca no hay olvido
-entonces será de gente
-si, mejor que espere a la mañana
-ya te lo había dicho
-que lindo color el naranja
-hay viene la gente
-peor es morir de olvido

lunes, 20 de abril de 2009

XXI@hpp//

virtualidad: para una persona mayor de 30 años se refiere a virtud, para una sub 30 se trata de internet.

domingo, 19 de abril de 2009

Estás del otro lado de estas horas y estas palabras
Y hoy llega la noche como si no llegara nada.
Entonces ayuda taparse los ojos, gritarse en la boca, enroscarse en la cama
abrirse la herida de años y vida como si ya no importara.
Algunas noches duelen más que diez madrugadas
Porque somos eso que nos falta.
Sobrevivimos cuando nos levantamos a la hora esperada.

Callejón


Ella corre y se escapa
de la sombra, de si misma, de la noche que la atrapa
Ella corre y se olvida
que nada avanza si no avanza.
Se detiene y el que mira se pregunta
por qué para?
Se enoja y le pide que corra
por la calle que la atrapa
Ella camina
como si no lo escuchara.
Luego corre tras la sombra que la atrapa, la devora, se la traga.
Se le escapa.
Dobla la esquina y al hacerlo se pregunta
por qué ya no hay más cuadras?

jueves, 16 de abril de 2009


Caen personas sin cara como si fueran hojas de árbol pero no es otoño para andar podando.¿Quién levanto su mano de hacha para hacer tanto daño? Las hojas ya estaban secas eran hombres resignados. Hombres llenos de muerte, como antes de savia y caldo. Supo que partiría cuando escuchó crujir sus pasos. A ella no le gusta la muerte ni los árboles deshojados.

Se quitó con cuidado el brazo y lo acomodó exquisitamente sobre la pila, su madre consideraba la prolijidad una virtud pero para él apenas era un hábito. Buscó otro en el cajón, tenía que cosechar el campo. Fue cuando pensó que no lo encontraría que tanteó uno de músculos duros, lo imaginó fornido; tironeó y al verlo se dijo que era el adecuado. Se lo probó varias veces, sentía que no encajaba del todo. Lo miró y pensó que su nueva vida era como ese brazo, un apéndice añadido a su cuerpo que no terminaba de convencerlo. Recorrió los dedos como opciones de un destino, aunque él no consideraba tantos.
Volvió al cajón y completó el par a su cuerpo -sin duda le pertenecieron a su abuelo, ese era su cuarto-. En ese instante algo se movilizó en su interior, algo enorme que venía de todos lados. Vio imágenes del pasado, imágenes que lo horrorizaron, entonces en una reacción instintiva tiró a la par de ambos brazos hasta arrancarlos. Y se quedó desnudo contra la pared con su cuerpo sin brazos tiritando.
Otra vez buscó la pila y vio entre el montón los que recién se había extirpado. En uno de ellos había un símbolo diminuto y negro, un tatuaje que mató a miles en el pasado.
No los usaría para el campo, pero por las dudas los guardaría, no vaya a ser que llegara a necesitarlos.

Ella se asombró del agujero que muchas personas tenían abierto en la cara, justo en el lugar donde debería estar la boca. Notó que a veces lo abrían para emitir sonidos parecidos a palabras que otras personas con agujeros similares aplaudían hasta el cansancio.
Y esos agujeros le parecieron pozos ciegos cargados de besos y comida, de sabor a sangre cocida. De espejos negros y rotos que alguien más trituraba, para que dolieran menos.
Pensó en su agujero abierto entre las piernas justo en el lugar donde debería estar su sexo -húmedo de mujer nueva-. Ese agujero por el que algunas noches se escapaba un sonido parecido a una palabra, un quejido que casi siempre apretaba.
Para que doliera menos.